Jorge Fin

 

Pintor de nubes
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El año 2003 expuse en el Palacio Almudí de Murcia mi primera colección de nubes bajo el título "Cloud Watchers". Empecé a pintar nubes muchos años antes como una manera de descansar entre un cuadro y otro, pequeños esbozos para uso propio y cotidiano adornando las paredes de mi casa. Cuadros que en principio no pensaba enseñar en exposiciones en galerías y museos, pero que he acabado mostrando porque se han convertido en lo primordial de mi pintura.

Un día quise saber qué es lo que estaba pintando y encontré en internet a mi amigo John Day, Mr. Cloudman, el señor de las nubes, un viejo científico que desde sus años de meteorólogo durante la guerra del Pacífico, lleva toda una vida dedicada al estudio y clasificación de las nubes. Gracias a él conocí los diez motivos para observar nubes, y pude ver por primera vez las maravillosas acuarelas de Luke Howard, el farmacéutico inglés que en 1803 fijó para siempre la clasificación de las nubes que hoy conocemos todos: cirros, cúmulos, estratos y nimbos. Esas cuatro grandes ramas se subdividen formando un inmenso árbol según el cual un mechón que vemos allá arriba puede tener nombre y cuatro o cinco apellidos.

John Day fue mi introductor a este mundo y desde entonces he podido conocer a otros muchos astronautas, pilotos, marinos, profesores o simples diletantes que disfrutan con las nubes. Muchos me mandan fotos de nubes por si puedo usarlas para mis cuadros. No lo hago, porque a la hora de pintar prefiero que la casualidad juegue un pulso con la memoria visual, pero siempre es grato tener contacto con todos ellos. Les llamé "Cloud Watchers", observadores de nubes, y a ellos dediqué estas series de cuadros.

Últimamente, en mis cuadros las nubes han empezado a tomar formas reconocibles, del mismo modo que sucede cuando los niños juegan a encontrar en el cielo un perro, o un castillo, o cualquier otra cosa. Eso es Nefelocoquigia: la interpretación de las formas de las nubes. Nefelocoquigia ( del griego "nephele", nube y "kokkyx", cuco) es el nombre de una ciudad imaginaria construida en el aire en "Los pájaros" comedia de Aristófanes escrita en 414 a. C. La traducción literal de la palabreja es "ciudad de los cucos en las nubes" y aunque sea un nombre propio, en el mundo anglosajón se utiliza también como adjetivo. Así se dice que alguien sufre ilusiones nefelocoquigicas (to suffer nephelococcygic delusions) cuando tan solo es capaz de construir castillos en el aire. De hecho, los pájaros de Aristófanes dedican toda su comedia a planear la construcción de su ciudad, pero nunca llegan a hacerlo...

La serie Cloud Watchers fue expuesta por primera vez en febrero del 2003 en el Palacio Almudí de Murcia. La serie creció con unos cuantos nuevos cuadros para el Museo Cortijo de Miraflores de Marbella en octubre de ese mismo año. La tercera parte con la serie Nefelocoquigia se mostró en el Museo Gustavo de Maeztu de Estella, Navarra, en julio de 2005. Recientemente, la serie elíptica, con cuadros envueltos en metacrilato se ha mostrado en La Galería Luis Gurriarán de Madrid en mayo de 2006 y en la Galería Chys de Murcia en Septiembre de 2006. Es una serie abierta que voy completando día a día. Algunos de estos cuadros han asomado sus nubes en películas recientemente rodadas como "La noche del hermano" de Santiago García de Leániz o "Reinas" de Manuel Gómez Pereira, ambas estrenadas en 2005.

Durante el año 2006 he tenido la oportunidad de pintar grandes murales sobre todo tipo de superficies, desde los enormes paneles de madera (55 metros cuadrados) que cubren una gran fachada en Los Llanos de Aridane, Isla de la Palma, por encargo del CEMFAC (Ciudad en el Museo, Foro de Arte Contemporáneo), hasta los murales en escaleras de casas palaciegas (70 metros cuadrados) en Murcia, o el mural cerámico de 12 metros para una gasolinera en Torre Pacheco, Murcia. Podeis visitarlos todos in situ o en esta web, pero hay uno muy especial que sólo puede verse aquí: el mural efímero. Lo pinté como parte de mi exposición en la galería Luis Gurriarán de Madrid, y al cabo de un mes desapareció. No podía ser de otra manera, pues esa es la naturaleza de las nubes, siempre cambiantes, efímeras e irrepetibles.

Jorge Fin.



Web site diseñado por el artista. 1ª edición, agosto de 2002. Actualizada en octubre de 2006. Todas las imágenes están protegidas por copyright.
web site designed by the artist. 1st. edition, August 2002. Last, October 2006. All images protected by copyright
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